Yo soy P R O G R A M A D O R
Juan Palacio denuncia en su blog una actitud que, lamentablemente, es muy común entre los programadores: "A ver cuando me ascienden para dejar de programar"
El post generó una interesante discusión en los comentarios, y Betawriter hace un más que interesante análisis de los porqués de esta actitud, de la enumeración de Betawriter me quedo con:
Gracias Betawriter, yo no lo podría haber escrito mejor.
Yo, por mi parte, soy PROGRAMADOR y hago un gran esfuerzo por no dejar de serlo.
El post generó una interesante discusión en los comentarios, y Betawriter hace un más que interesante análisis de los porqués de esta actitud, de la enumeración de Betawriter me quedo con:
- Aburrimiento: Seamos realistas. En general, la programación empresarial más típica es tremendamente aburrida. En la mayoría de las empresas los problemas suelen ser siempre los mismos aunque estén asociados a distintas tecnologías e incluso los buenos programadores acaban rindiendo poco por puro aburrimiento. El tipo de reto que supone un proyecto tras otro, o un proyecto empresarial largo, no es lo que la mayoría se espera.- Decepción: Sí, asumámoslo. Gran parte del esfuerzo y del código de muchos programadores acaba en la basura. Directamente. En otros casos acaba en programas de baja calidad, protestas de los clientes o parcheo continuo de monstruos inmantenibles. El programador es visto como el "responsable directo" (y en cierta medida obviamente lo es). También siente decepción al ver las cosas como realmente son y no como se ven desde fuera.- Instatisfacción: El buen programador tiene al perfeccionismo, a la belleza, al minimalismo. El contacto continuo con código basura y su conciencia de la generalmente mediocre calidad y de la gran cantidad de fallos que pueden ocurrir en su aplicación, de la imposibilidad de tender hacia una mejora continua por cuestiones económicas y de calendario, le provocan insatisfacción.
Gracias Betawriter, yo no lo podría haber escrito mejor.
Yo, por mi parte, soy PROGRAMADOR y hago un gran esfuerzo por no dejar de serlo.